Cuando una institución financiera decide implementar procesos de originación no presencial, uno de los principales retos es entender qué exige la regulación para poder operar correctamente.
En México, las disposiciones en materia de prevención de lavado de dinero buscan garantizar que las instituciones puedan identificar correctamente a sus clientes incluso cuando el proceso ocurre de forma remota.
El objetivo principal es evitar suplantación de identidad y reducir riesgos asociados al lavado de dinero.


En procesos no presenciales, las instituciones deben implementar mecanismos tecnológicos que permitan verificar la identidad del solicitante.
Entre los controles más comunes se encuentran:
– Validación biométrica facial
– Captura de documentos oficiales
– Prueba de vida
– Videograbación del proceso
– Expediente digital auditable
Uno de los elementos clave en la originación no presencial es la generación de evidencia.
El expediente digital debe conservar información que permita demostrar cómo se realizó la identificación del cliente y qué mecanismos se utilizaron.
Esto puede incluir:
– registros de autenticación
– imágenes capturadas
– grabaciones del proceso
– evidencia de validación biométrica


Muchas instituciones creen que para cumplir regulación deben implementar todos los mecanismos desde el inicio.
Sin embargo, una estrategia más efectiva consiste en evolucionar el proceso por niveles.
Puedes conocer cómo funciona este modelo en nuestro artículo:
